Se recomienda a personas:

 - Que no responden a las terapias tradicionales.

 - Que sufren muchas enfermedades declaradas crónicas por la medicina convencional (por ejemplo: fibromialgia, síndrome Crohn, artritis,  escrelosis múltiple, órganos transplantados, celiacos, colítis ulcerosa, asma, etc,...)

- Que padecen enfermedades psicosomáticas sin explicación alguna.

- Que tienen migrañas, dolores inexplicables.

- Duelos no superados.

- Que tengan miedos inexplicables: a la muerte o a cualquier otra causa.

- Que quieran evolucionar personalmente.

La Terapia Regresiva nos ayuda en:

Depresión, ansiedad, estres, miedos, fobias, baja autoestima, obsesiones

Desánimo, tristeza, sentimiento de inferioridad, fracasos repetidos, timidez, miedos injustificados, crisis de ansiedad, estres, etc

Desordenes alimentarios

Obesidad, anorexia, bulimia, etc.

Problemas de pareja, sexuales, homosexualidad no asumida, impotencia

Tabaquismo, adicción a las drogas, alcoholismo

En las enfermedades psicosomáticas, reduce su incidencia

Apoyo a tratamientos médicos

Síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, enfermedades terminales, recuperación de operaciones, aceptación de dolencias, cáncer, VIH, procesos ulcerosos, asma, soriasis, colon irritable, etc.

Crisis vivenciales

Fallecimiento de seres queridos, separaciones, crisis de pareja, de identidad sexual, decepciones (laborales, profesionales, amorosas, etc.), celos injustificados, migración o traslado de residencia, enfrentamiento a operaciones quirúrgicas, sueños inusuales y recurrentes, etc.



NO RECOMENDADO PARA

La terapia regresiva no es un remedio de urgencia, si estamos en medio de una crisis nerviosa o con un alto grado de agitación, debemos salir antes de este estado.

No se recomienda para personas con un nivel de medicación psiquiátrica muy alto, para estos casos hay otras terapias aconsejadas muy efectivas->